jueves, 3 de junio de 2010

Malva

Las mujeres corrientes suelen consolarse solas. Algunas lo hacen poniéndose colores sentimentales. Nunca te fies de una mujer que vista de malva, tenga la edad que tenga, o de una mujer de más de treinta y cinco que le gusten las cintas rosas. Siempre quiere decir que tienen una historia.Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray (1891)

[De la trasera del libro] Hasta 1856, la creación de un color estaba supeditada a los materiales que ofrecía la propia naturaleza, es decir, los procedentes de animales, minerales o plantas. En ese año, un químico llamado William Perkin, que en realidad estaba buscando un tratamiento para la malaria, encontró, casi por azar, una forma de crear el color de forma artificial. Aquel primer color industrial fue el malva e inundó, a mediados del siglo XIX, las casas de moda de París y Londres.
Este hecho no tendría mayor relevancia de no ser porque marcó un antes y un después en la historia de la química e incidió decisivamente en el desarrollo de la medicina moderna, la fotografía y en diversos procedimientos industriales como la fabricación de perfumes, explosivos o productos farmaceúticos. “Malva” recoge el fascinante relato de este importantísimo descubrimiento científico que, a partir del anecdótico hallazgo de un color, cambió el curso de la historia.

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